viernes, 28 de junio de 2013

6. . Slogans por todas partes.


Bloque 2. Sodoma

Sometidos por los domadores del otro yo, la revolución en Sodoma era latente...




6. . Slogans por todas partes.



Pues ya estábamos todos los partícipes de nuestra rebelión cultural. Ahora debes entender que tiempos vivíamos y que circunstancias nos llevaron a no estar conformes con lo que nos rodeaba.

A la ciudad en la que vivíamos, la llamaremos por ejemplo… Sodoma. Y éstos son los motivos que me hacen pensar en dicho nombre.

Generalmente las generaciones suelen romper con lo anterior cada diez años. O así era antes. Nuestras costumbres llevaban 20 años de inmovilismo controlado. Los Sinners nos caracterizamos por estar en desacuerdo con lo establecido, de romper con esa felicidad artificial, esas sonrisas protésicas de deprimidos patológicos. El inconformismo había muerto. Pero también éramos unos románticos que sabíamos mirar hacia atrás, antes de que los productos dominasen a los productores. 

En la radiografía de aquellos años todo lo descrito en la ciencia ficción se quedaba corto. Las corporaciones lo dominaban todo. Ya no se compraban policías o políticos, si no que los políticos compraban corporaciones. Leyes sacadas para favorecer a personas jurídicas, (las personalidades sin alma absorbían la energía de la madre tierra). Empresas farmaceúticas que negaban salir al mercado productos que salvarían millones de vidas, gobiernos privatizando la sanidad cuyos miembros (congresistas) estaban en los consejos de accionistas de dichas empresas.

Personas separadas por tribus urbanas al más puro estilo de la Película de culto Warriors, pero unas tribus cada vez más variopintas hasta el punto de rozar el ridículo. Estilo de vida, de ropa, música… todo segmentado por corporaciones cuyos dueños a veces eran los mismos en distintas ramificaciones de esta forma de organizar las tribus, como un arca del diluvio pero que solo atañía a la humanidad. La niñez era el nuevo anzuelo del dinero. Adolescencias adulteradas, las parcas ya no se dedicaban a cortar los hilos de la vida, si no a cortar y empalmar segando juventudes. En vez de jugar, los niños intentaban emparejarse antes, dando lugar a relaciones sexuales secas propias del circo más macabro jamás imaginado. Niñas vestidas como mujeres y niños vestidos como payasos.  La novela de Bradbury Farenheit 451 había sido una profecía destinada a los mayores pero sobre todo para críos. La caja tonta era el nuevo villano de los hermanos Grimm. Ni un crío en un parque, ni una niña con una muñeca… eso eran cosas del pasado.


Redes sociales por ordenador que sobrepasaban a las relaciones humanas. Todo el mundo llevaba un dispositivo en el bolsillo para estar interconectado y tener disponible toda la información del mundo, que la mayoría usaba para subir fotografías de cosas tan importantes como que ingerían en restaurantes (la ostentosidad se reproducía como ratas y se propagaba más rápido que la enfermedad provocada por un mordisco de estos animales)… o jugar a ser aristas fotografiando bicis sumergidas en ríos, carteles antiguos, etc… eso sí con un buen filtro predeterminado por el mismo dispositivo. ¿El talento al servicio de cualquiera y sin esfuerzo? Lo sé. Suena estúpido.

El Marketing era el nuevo destino. Marcaba y delimitaba las vidas humanas. El camino de baldosas amarillas de la pequeña Dorothy que había dentro de cada uno de nosotros se volvía cada vez más sinuoso. Ser diferente a lo marcado era ser raro. Salirse del camino estaba sancionado con la indiferencia.
La felicidad ya no era descrita como un sueño, un sino o una forma de superación. Se vendía como una forma de vida. Slogans y frases de auto ayuda en cada esquina de la realidad virtual, pero también de cada calle y cada casa. Parecía que el hombre necesitaba auto ayudarse a continuar con una existencia tan vacía de verdad.

Bienvenidos a la sociedad del bienestar, decían. Gente especializada en trabajos sin salirse un ápice de su formación… cadenas de montaje de intelectuales. La gente ya no pulsaba un botón en la fábrica, el botón pulsaba a la gente. Había llegado el fin de la creatividad y de la diversificación de talentos e ideas. Sobre cualificación para trabajos estúpidos, fin del horizonte humano y los objetivos profesionales. Ingenio castigado con estancamiento. Creatividad y cultura marginadas del mundo laboral. Producto por encima de cliente. Slogans y más slogans… sin querer los suelta hasta uno mismo. 

Slogans por todas partes. La sociedad de la anti alquimia. Si convertías plomo en oro .. ¿qué mas daba? Mejor convertir plomo en mierda , pero sabiendo vender la mierda. Ya sabes… el oro es caro y pasado de moda, y si las moscas van a la mierda, por algo será. Todo lo que tenía valor real estaba pasado de moda. Incluidos los lazos abstractos, pegamento de sociedades. Familia, amigos reales que no virtuales… Lo importante no era quien te felicitaba en tu cumpleaños, si no quien enseñabas en el mundo virtual que te había felicitado. La gente publicitaba su propia vida, y luego se quejaba de que les espiasen… hipocresía en cada esquina. Slogans en cada esquina. 

En el arte ya no se vendía inconformismo social. Si no que se sacaba cada cliché de cada disciplina artística, cada forma de postureo de  cada movimiento y se vendía como “nuevo” producto. Hasta las religiones se habían convertido en corporaciones. Cómo muchos pensarían del propio Cristo: ¿qué importa el mensaje si el mensajero no ha resucitado? El mainstream lo rodea todo, sin espectacularidad no hay milagros. Mejor vestir a ese Cristo de tendenciero y hacerle tener adeptos creyendo que este ser sobrenatural tiene dentro algo de ellos. Esa canción está escrita para mí… frases lamentables escuchadas en cada reunión adolescente. En el colegio se meten conmigo y por eso una chica multimillonaria, cantante de éxito, rubia, alta, con buen cuerpo y ex animadora pero vestida de espantapájaros se acuerda de mí.  En vez de mensaje... ¿por qué no embalaje?  Si el envoltorio del regalo para el departamento de compras es más barato que el propio regalo, brilla más y se puede vender más caro. Slogans por todas partes. Hasta en mi cabeza.

Y lo último que había llegado. La tendencia se comía a lo permanente. Aquella idea romántica de que tu mensaje, arte, trabajo, linaje… perdurara en el tiempo era nimio. Mejor ir cambiando: Transformarse o morir. (Otro slogan). Adaptarse al medio… a un medio impuesto por otros. Pensamientos mutables y tendencias asesinaban a la ideología y hasta a principios vitales… ya basta de slogans. Demos ejemplo con los actos, que hablan por sí mismos. Los slogans no son más que envoltorio, los hechos son el verdadero producto que nos define.

Estábamos presenciando el fin de las ideas pues eran manipuladas en todo momento por las corporaciones. Debían ser aniquiladas con actos.  

En una sociedad basada en el amilanamiento y en la que la gente admite que le den las cosas ya pensadas, el camino a seguir es la acción. (No era ni la primera ni la última vez en la historia en que la humanidad sería testigo de su  propio pasotismo existencial).

Una vez alcanzado el objetivo llega la paz y muere la acción llegando el momento de renunciar a ella, pero para eso había mucho trabajo por delante. 

Nuestro objetivo era casi inalcanzable. Hacer pensar a una sociedad muerta por dentro.



martes, 11 de junio de 2013

Continuación del capítulo 5. Siempre...

... Y a propósito de un corazón maltratado por el mundo eso nos lleva a nuestro siguiente miembro de los Sinners.
Ya éramos cuatro pilares para la familia. Ahora necesitaba lugares seguros de reunión, para planificar y entrenar  lo que llamaríamos nuestras obras. 

Jean había contactado con el administrador de un blog musical para promocionar a Alices Pills (su grupo de música mencionado anteriormente) por la red. Por lo visto era un director de cine frustrado o eso decía él. Había montado un blog sobre su grupo preferido que había derivado en un foro o algo así. La verdad es que no le puse todo el interés que debía a esta historia.

Pues bien. Con el tiempo Fistting y Jean llegaron a intimar. (Le pusimos Fistting Coppola por el director de cine y ciertas prácticas que le gustaba realizar en agujeros femeninos). Jean me convenció para conocerle.

- Es un tipo que tiene muchos seguidores, puede venirnos bien para promocionar nuestras reivindicaciones. Internet es el futuro.- Me decía Jean

-Jean, nosotros no somos una marca de refrescos que se anuncie y busque simpatizantes en las redes sociales-.

-Te estás quedando anclado en el pasado-.




-Vamos a ver Jean lo último que necesitamos es darle pruebas a la policía de lo que hicimos hace mes y medio-. 

-No entiendo por que te empeñas en supervisarlo tanto todo, pero yo me callo y obedezco-.

- A ti a Dead y a Moon no os busqué para que os paséis la vida obedeciendo. Piensa, asimila lo que se te dice y actúa de acuerdo a lo que piensas.-

Debido a esta discusión conocer a semejante personaje no era la ilusión de mi vida.
Fuimos a una zona residencial cerca del recinto ferial de la ciudad. Al salir del coche pude ver a un chico bajito, muy poca cosa. Era atractivo a pesar de su tamaño.
Estaba esperándonos en un banco. Sin fijarme demasiado pude notar que era mayor que nosotros, se notaba a simple vista. Por su manera de hablar y de intentar impresionarme de una manera tan absurda sin conocerme de nada comprendí que en su infancia había sido el foco de todas las bromas. Jean se llevaba bien con él, le ayudaba con su grupo y ambos tenían en común que sus padres de una forma u otra les habían abandonado. 
Al llegar a donde vivía con su madre y su abuela vi que esa casa era el templo de la infancia. Muñequitos por todas partes, era como si el tiempo se hubiese detenido en la adolescencia de Fistting Coppola.
Una señora mayor se acercó a saludar y fuimos amables con ella, no así Fisting que le gritó que se fuese de allí y le dió un portazo en la cara. Curioso teniendo en cuenta que la casa era propiedad de esa señora.

A continuación Fistting nos sacó unas cervezas, nos dió un discurso sobre música, los años 80 (como no por la decoración, muñequitos etc), su foro, vejaciones a mujeres que conocía debido a éste intentando exagerar su masculinidad y charló sobre varios temas que me parecieron interesantes en su momento pero que ahora no recuerdo. Se nota que me quedé con lo malo ese día. No tenía ganas de desplazarme a conocerle y lo hice con desgana.
No se que le vería Jean pero para mí por lo poco que charlé con él esas horas me dio la sensación de ser un misógino, con la mente en el pasado, y de ser un arquetipo del treintañero pasivo agresivo. Era el típico caso de chico protegido por su madre


La segunda vez que le vi sí saqué una cosa en claro, y era que en algo respecto a este chico  estaba equivocado.
Tenía un aura atrayente. Hacía de verdaderas estupideces cosas interesantes. Si hubiese aprovechado ese talento en su vida, habría sido un genio. Lo único que me pareció un defecto para él y virtud para el poder atraerle hacia el clan era su minusvalía social. Tenía cualidades, pero jamás había sabido explotarlas. Es decir, era un proyecto de. He ahí su debilidad. Yo podía otorgarle ser una realidad artística, aunque de una forma que él jamás hubiese soñado.


Era muy majo, pero hablaba pisándose las palabras como un locutor de radio.
Para alguien como yo que piensa tan rápido y habla de igual manera era algo que resultaba frustrante. Sus conversaciones duraban siglos. Después me acusaría de no dejar hablar por cortar sus pregones reales de 500 páginas vacíos de contenido. A veces era autoritario y violento en sus alocuciones y ésto podía traerle problemas con el resto pero... se le veían cualidades. Gozaba de cierto carisma, sabía captar la atención de los demás, su voz era cautivadora y  tenía varias posesiones que podían venirnos bien. Un piso suyo o de su madre (eso me daba igual) sin habitar en la ciudad y una casa en una finca en la sierra. Estaba cerca y aislada. Era ideal para nuestra organización.
Además tenía talento vendiendo humo. Eso era lo que admiraba de esta persona.

Cumplía todos los requisitos de señor nadie para entrar en mi organización. Gente que no es valorada y que busca su lugar en el mundo de una forma artísticamente maliciosa  y que es la portadora del verdadero terror. Gente sin objetivos, muertos en vida.




Fistting entraría en el grupo y su extraño amor odio por las mujeres nos incitaría a practicar vejaciones con quienes juzgaban la libertad sexual de la mujer siendo las más libertinas. Estábamos todavía lejos de delitos de sangre, de quitar vidas no merecedoras de existencia bajo nuestro prisma. Pero para leer el relato de nuestro próximo hito debes entender la personalidad de Fistting Coppola y de donde sacamos la idea. De lo que nos contó que hacía en sus cumpleaños y que llamaríamos vela de la vejación… y así fue como lo hizo.




Ya había llevado a Moon y a Richardson para que le conociesen.
Me venía bien ir eliminando tabúes para poder erigirme después como su estrella, la voz de esta juventud rechazada. Después de todo, el shock vende. Quería ser su signo de interrogación, por lo que hiciesen cuestionarse la sexualidad y realidad. Pero necesitaba a otro para ir rompiendo el hielo, y después entrar yo a naturalizar esta causa orgásmica.

En la ocasión de las que os voy a hablar también vinieron algunas amigas de Moon.
Y allí estábamos alrededor de una Jukebox escuchando música de fondo y con películas pornográficas de los 70 para reírnos de la no depilación de sus protagonistas femeninas, o el bigote y pelos en la espalda del protagonista masculino mientras este fauno del amanecer sexual nos contaba sus insanos juegos de amor con ingenuas participantes de su esparcimiento artificial con copa de vino en mano.

-Estar en el umbral de ir demasiado lejos siempre ha sido divertido. Le dije. Cuéntanos eso que tanto nos has adelantado de la vela de la vejación.

-Está bien. Me dijo dando una calada a su cigarro de liar.
Derivó de otra práctica que realizaba con colegas.
Anteriormente tenía otra costumbre que llamaba el barco pirata (solía hacerla con mas amigos), pero ya sabes uno va perfeccionándose jaja. El barco pirata consistía en convencer a una o dos chicas y meterlas en jaulas, y rociarlas con aceite. En ese instante se podía empezar a mecer las jaulas. Cuando las chicas se confiaban balanceábamos como locos estas mazmorras de lo genital hasta hacerlas casi vomitar, y les decíamos que se besasen y magreasen. Ver el espectáculo de dos mujeres mareadas que casi no atinan al intentar tocarse los senos o sus respectivos sexos era desternillante. Besos al estilo de dementes con la libido por las nubes hacían que nos partiésemos por la mitad de risa.
A continuación, si no estaban tan enfadadas como para abofetearnos y largarse de allí significaba que estaban dispuestas a todo. Entonces se duchaban y hacíamos el amor con ellas con el capricho sexual que tuviésemos en ese momento.

Hacíamos del sexo un cabaret. Había momentos en los que hasta te olvidabas de que estabas haciendo exactamente. Buenos tiempos.
Pero ese tipo de prácticas te acaban superando. Todo lo que te repugna te acaba haciendo feliz pues quieres superarte a tí mismo y al que tienes al lado. La depravación por antojo acaba auto destruyéndote pues cuando estas cosas se te van de las manos pierdes el control convirtiéndote en un animal, en un perro en celo. Por todo ésto es mejor crear una rutina.  
Esa rutina sería una práctica edulcorada mucho más asequible para todas las mentes. La actividad degradante sería bautizada como la vela de la vejación… -






Querido lector, siento la interrupción pero en este momento voy a hacer un inciso para contarte algo antes de explicar en que consistía la vela de la vejación.

Estos relatos serían el preámbulo para que más adelante nos adentrásemos en mundos sexualmente  no conocidos por la mayoría. Hasta ese preciso instante la mayoría de nosotros había tenido relaciones sexuales de las consideradas por esta sociedad hipócrita de las normales.
Por aquel entonces Dead decía ser gay aunque era bisexual, Moon era una chica que había experimentado mas o menos lo que cualquier chica de su edad y, teniendo en cuenta  que tuvo novio bastante tiempo, lo que hubiese hecho con él. Y Jean y yo éramos parecidos. Habíamos buscado experiencias, aunque no a la altura de Fistting Coppola. Fistting había experimentado con casi todo. Pero no era la experiencia lo que importaba, sino para que utilizases el sexo. Yo lo utilizaría para fines superiores. Para reforzar vínculos con mis compañeros y reforzar nuestra causa.
A todos los sometería por medio del sexo. Y desde luego a Fistting me lo ganaría por las drogas, que serían su perdición. Aburrido de fornicaciones y juegos macabros, este chico necesitaba de otros niveles sensoriales para saciar su hambre de adrenalina.

El treintañero enmadrado era un Dios de la perversión pero la mayoría de las ideas de lo que ocurriría después en cuanto a la sexualidad del grupo no las sacaría de Fistting. Las sacaría de mis vivencias anteriores y de mis extraños sueños. No sabía si un súcubo me acechaba o si serían predicciones de lo que ocurriría para amaestrar futuros integrantes de los Sinners, pero estaba teniendo unos sueños extrañísimos. Empezaban como verdaderas epifanías del placer y terminaban en terror nocturno. Además de pasadas experiencias, esos sueños me estaban sirviendo para derribar barreras, pues eran lo suficientemente bizarros como para despertarme gritando o a punto de vomitar. Lo suficientemente repugnantes como para somatizar pensamientos que antes me causarían rechazo. De hecho muchas noches me despertaba entre gritos.
En mi propia cama me encontraba con seres extraños con los que hacía todo tipo de aberraciones hasta despertarme aterrado.
Eso serviría para que en el futuro no sintiese ese terror al experimentar el éxtasis. Ese éxtasis hasta ese momento prohibido por mis prejuicios. Una vez escuché por ahí que cada noche soñabas la vida de otra persona. Pues esa persona tenía que estar de los más jodida al ser violada por seres inidentificables.




Volviendo a la famosa vela, Fistting continuó con su homilía sobre cumpleaños con vejaciones de por medio.

- La situación de la vela se dió un día casi por casualidad. Continuó Fistting. Pero primero hubo otro regalito, jaja.
Acababa de levantarme por la noche con una amiga que había conocido en internet. El día anterior había sido una locura de alcohol y sexo. Pues bien, esa chica me daba un poco igual, estaba calentito y pensé… que coño, no es mi novia y no me apetece levantarme al baño, voy a reírme un poco. Así que le pregunté muy educadamente si le importaba que hiciese mis deposiciones (en cristiano, iba a cagar) en la cama. A lo que contestó… ¡que no!

- Jajajajaja!!! Nos reímos todos menos Moon que no daba crédito.

- ¡No me jodas! Exclamó Dead. Madre mía menuda guarra.

- Eso es lo que te encuentras por Internet a menudo. Sigo con la historia. Yo había cumplido un sueño. Cagar tumbado y con una tía al lado. Por supuesto que al poco rato me levanté de allí. No me apetecía hacer peleas de barro en mis propias heces. Serían ya las 4 de la tarde. La chica no se iba ni para atrás. Me estaba poniendo de los nervios. ¡Era mi cumpleaños! Tampoco es que tuviese nadie con quien celebrarlo, la historia de mi vida. Pero quería estar a mis cosas, con mi estilo de vida y mi tranquilidad. Abrir una cerveza o ponerme una copa y ver una buena película en mi nuevo proyector, regalo de mis fans del foro.

- Manda huevos que un administrador de un foro tenga fans. Dije extrañado y no era  la primera vez que pensaba raro sobre los supuestos fans de este chico.

-¿Y por qué vamos a ver? Me dijo mirando con ira.

- No te enfades tío. Te lo digo de buenas. No has creado nada, no has colaborado con el mundo para recibir admiración por eso. Sólo eres administrador de un foro y blog. Que tienes fans, mejor. Pero reconoce que la gente que te admira no tiene mucho criterio. No tienes un blog como gurú de moda, ni de arte, ni de música, ni de nada. Sólo tienes cuatro cosas de cuatro grupos ahí. No captas tendencias ni nada parecido. Lo que haces tú lo podría hacer cualquiera. Seguro que en tu vida has hecho cosas más creativas y más importantes. No siempre lo que se admira de alguien es lo mejor de uno.

- Ahí llevas razón.
Pues como decía quería estar a mi bola. Como la muy pesada no se iba y habiendo compartido heces con ella, me daba la impresión de que la sutileza no iba con ella. Harto, le dije enfadado: Es mi cumpleaños ¿sabes? ¿Quieres ser mi tarta? Pues métete las velas por el culo. Ella se fue corriendo hacia la cocina. Me dije a mí mismo, te va a seguir a disculparse tu madre guapa, adiós y… por fin solo.
A los diez minutos  más o menos cuando estaba preparándome un baño antes de disponerme a preparar el proyector apareció otra vez frente a mí. No me apetecía ni gritarle de lo cansado que me tenía, así que me detuve a mirarle a la cara con desprecio. En un momento dado y después de una bonita sonrisa, se dio la vuelta. Tenía el trasero  lleno de algo marrón. Se tocó una nalga con el dedo, y se lo llevó a la boca. No me lo puedo creer me dije a mí mismo. ¿Es mierda o chocolate? Es la chica más cerda con la que me he cruzado. Ya estoy echándola de aquí. ¿Por qué me habré traído a una tarada a casa?  Mientras yo estaba debatiéndome si echarla a patadas o ver que traía este huevo de pascua dentro de ese cerebrito macabro, se tumbó boca abajo, se introdujo una vela en el ano, y me dijo: enciéndela. Ese fue el momento en que lo comprendí. Era mi tarta de chocolate con la vela en el culo. Le introduje la vela en el ano, la encendí, canté el cumpleaños feliz y la soplé. Me pareció extrañamente tierno y divertido. Fuimos a la cocina donde estaba el resto de tarta de chocolate. Ella rió cuando le dije que había dudado sobre que era lo que vi en su nalga. Y esa es la historia de la vela, y la que me dio la idea.
Por supuesto que con otras chicas ni era mi cumpleaños, ni soplaba tan rápido.
La práctica de la vela de la vejación sería algo más complicada. Consistiría en dar con chicas con gustos estrafalarios, como las del barco pirata. Las meteríamos un cirio gordo (no una velita de cumpleaños) en el ano, y mientras se consumía nos practicarían sendas felaciones a los compañeros de fatigas sexuales que me acompañaban o sólo si la gente pasaba de venir. Cuando se quemaban, algunas llegaban a morder. Después llegaba el fistting, mi fetiche preferido. Introducir un puño en el ano de la mujer que está contigo.
Era mejor que el barco pirata. Sería un método siempre igual y así no me perdería ahogando el alma en mi propio vicio.







- Vaya, una historia de lo más interesante. Mientras lo contabas, a Dead y a mí se nos han ocurrido varias adaptaciones divertidas y bastante interesantes que ya os contaremos para hacer. Serán menos desagradables y bastante más intensas. Perdona que te lo diga pero tus amigos y tú sois seres repulsivos jaja.
Señor Coppola, que así te llamaremos: Fistting Coppola, eres bienvenido… por ahora. Sonreí mirando a Dead.


En su momento tendría dar un toque de atención a Coppola por sus extraños gustos  en orgías del grupo. De hecho como dije antes hice que acabase enganchándose a ciertas drogas para hacerle inofensivo en esos actos de lujuria. En cuanto a lo que hiciese con extrañas… todo estaba permitido.

Se que muchos os preguntaréis porque capté a un ser con una moral sexual tan corrosiva mientras predicaba que la vejación era un cáncer social y apaleaba pedófilos y maltratadores.
Os voy a explicar la pequeña diferencia entre esos actos.

Castrar a un pederasta: emascular gente que humilla a inocentes y crea inseguridades, para mí era un bien social.

Apalear a un maltratador: Otro generador de inseguridades que abusaba de su fuerza para someter una mente pura y frágil. Otro favor a mis congéneres.

Captar a este pervertido: A esas chicas que Fistting seducía les gustaba lo que les hacía. Era una práctica sexual libre. Se que a muchos de vosotros os puede haber desagradado leer ciertas cosas, pero defiendo todo tipo de libertades. Incluida la sexual. Esas prácticas no son del todo de mi agrado, pero así me fueron transmitidas esas experiencias y así las cuento. El sexo en el grupo solo sería un medio para conseguir fines superiores. Y a muchos de vosotros os ha causado cierto morbo ( no tiene por que ser sexual) la lectura... no lo neguéis.
Además esas mujeres disfrutaban con ello. 

Supuestamente ya se habrían conseguido cosas como: la liberación de la mujer, la liberación sexual, la liberación de las razas, de los gays...
Si habéis leído eso con barreras en vuestras conciencias... esa liberación está lejos de haber sido conseguida.  Y la liberación que yo os propongo es más intensa. Haz lo que quieras, asume las consecuencias y se libre. Pero para ello debes formar y moldear tu moral. Eso no es para cualquiera.
Despréndete de dioses y supersticiones y reza a tu moral. Pero sólo si quieres hacerlo. Si alabar al Dios que sea te hace feliz y sirve para desarrollar tu crecimiento personal, no dejes que nadie te lo impida.
No endioses ropa ni actitudes sociales, estamos solos ante el mundo y la vida.
El librepensamiento real debe estar cerca. ¿Estará el mundo preparado para los Sinners?


Muchos buscaréis señales para reconducir vuestro sino, pero esas señales están dentro de vosotros.




Ni nadie es tan bueno, ni nadie es tan malo. Todos tenemos nuestros pecados tatuados en nuestros recuerdos, en nuestros actos futuros. Así que pensad siempre en :
Padre perdóname por los errores que he cometido, y por los que voy a cometer.

Da igual si el padre es vuestra propia conciencia o si realmente profesáis esas creencias.


Retomando la historia de los Sinners sería por intermediación de Fistting por lo que se captaría a nuevas chicas para el clan a modo de soldados rasos. Amigos míos, lo simple siempre funciona. Y el fin siempre justifica los medios. Siempre...

miércoles, 13 de marzo de 2013

5. Siempre...



-Pero me he puesto a su altura. Mi ex novio me pegó, abusó de mi… ¡él me violó!
Y yo he maltratado a otra persona.

-Moon, tú solo hiciste lo que creías justo con un maldito pederasta. Quizá lo entiendas mejor con una explicación recurrente, de un libro del que ya os he hablado. El doctor Jekyll intentando jugar a ser Dios y aislar la maldad para eliminarla, pretendía crear un ser existencialmente vacío y más nocivo que el propio Hyde (el cual surgió de ese aislamiento de lo impropio, de la idea perfección de confesionario de probeta).
La bondad extrema es lo más peligroso que gracias a Dios no han dado la creación ni la evolución. La soberbia que surgiría de tal engendro sería peor que el resto de pecados capitales juntos. El mal es un peligroso compañero de viaje, pero existe una mascota existencial, un regalo de Dios llamado remordimiento para acompañarle el resto de su vida, taimándole en cierta medida. Al bien puro que no pudiendo evitarlo se acompaña de ego y soberbia no hay cadena que lo frene. Por eso la idea de aislar la bondad y crear seres superiores al estilo del proyecto de Mengele o el propio Jekyll debería de ser extirpada de la psique del ser humano. Deberíamos comprender que el mal , la impureza, la fealdad y el lado oscuro de las cosas son necesarios en nuestra naturaleza...

-Pero me vengué… (Me interrumpió) Eso no está bien.

- Eso no es cierto. ¿Recuerdas al final, cuando Jean y Dead fueron a registrar el dormitorio de ese perro?. Tuviste la idea de meterle en el baño, llenar la bañera de lejía y sumergirle para que sufriera lo que debía. Yo no te paré. Fuiste tú misma quien controlaste los instintos vengativos. Ese instinto insano surgió cuando le preguntaste como contactaba con los niños y ese instrumento de odio y abuso fálico te respodió que atrayéndoles hacia el meet bar. ¿Bar de encuentro? Le pregunté entonces. Y él jugando con nosotros  respondió: No. Atrayéndoles hacia mi barra de carne.
Repitió sus pecados 12 veces Moon, no una sola. Encima pretendía reírse de nosotros ante nuestros ojos , hasta estando medio adormilado por la inyección. Te controlaste mejor de lo que yo habría hecho.



- No se si ahora habría podido si te soy sincera.

- Hay instintos justos e instintos tóxicos para uno mismo. Controlaste la venganza, que es de los segundos. (Anteriormente se contó la versión original de los Sinners, ahora se acaba de desvelar un secreto que tenía con Moon sobre lo que pasó en esa casa). No te culpes, porque lo que hiciste ennoblece tu alma.

-Puede que tengas razón. Pensaré en ello. (Y más le valía hacerlo a Mad, pues en los Sinners no se toleraban actitudes dubitativas sobre nuestros actos).

- Voy a terminar esta conversación para siempre Moon. La duda es el espejo negro de nuestra conciencia humana. Debe ser despojada de la mente. Si cometes un acto, el que sea, acepta ls consecuencias. La duda solo te traerá problemas.

-Así lo haré, te lo juro. Gracias por comprenderme. No se expresar con palabras lo que te debo. Me has salvado de mi misma.

Mad Moon ya era mía. No había sido nada fácil ganársela.

Recuerdos... nostalgia. Esa sensación de vomitorio que paraliza el alma hasta no dejar respirar las ilusiones durante unos minutos, ahogando los sueños en un futuro mejor. Cauces de lágrimas ya derramadas, terrenos en cuencas oculares desérticos por el sol de la indiferencia. Al fin y al cabo, sentimientos desperdiciados por la ignorancia de una inteligencia emocional tirada a la basura durante un tiempo indeterminado. De esta manera se siente una persona ante un fracaso de pareja. Imagina el vacío interior de la caverna petrificada del corazón de un ser maltratado.

Así se sentía Moon al abrir su corazón y contarnos su constante pelea mental por no apiadarse de su tan querido flagelo en el pasado, su ex novio.
Tenía la impresión que cada sílaba que articulaba de manera entrecortada era el revivir de una patada, verbal o física.
El despertar de su rebeldía contando sus vivencias se asemejaba al sustraer las capas sucias o pochas de una lechuga... Y cuanto mas contaba nos hacía preguntarnos si quedaría un corazón sano o todo estaba ya podrido y marchito. Cuanta mas ventaja tenía sobre su psique para atraerla hacia mis maquinaciones, más me daba cuenta de que con ella no me apetecería utilizar ardides hasta mucho mas adelante. Era un alma pura que podía aportar ilusión y con el tiempo fe y radicalismo en la causa. Ella fue quien puso el primer ladrillo de nuestra primera acción.



Como si de la bíblica matanza de los inocentes se tratara la historia de Moon nos hizo sentir esa rabia que humedece ojos y hace rechinar dientes. Como un muerto con vida en sus ojos por obra y gracia de un taxidermista así volvimos a ver esos recuerdos de desesperación en la mirada de una chica abatida por el que se creyó su dueño.

- Hubo un tiempo en que cuando soñaba despierta me gustaba imaginar que el estado de la luna (creciente o menguante) dependía de en que mejilla me había golpeado mi amante. Os voy a contar a los tres como fue deteriorándose mi relación hasta el punto de sentirme vacía por dentro y buscar la respuesta en las manos de cualquiera.



- No voy a entrar en frases estereotipadas de maltrato de género que creo que se por donde vas. Pero cuando una persona daña a lo que supuestamente más quiere ( o eso dicen ellos) no se puede esperar nada de ella. Me molesta que a esos o esas se les llame animales. Los animales nunca harían algo así. Es parte del virus del orgullo del machito de turno. A esa gente yo les…

- Vale Dead te hemos entendido. Deja continuar a Mad. No te embales que ya sabemos que la ira a ti… te puede todo tipo de pulso. Todos estamos de acuerdo en que los maltratadores son traficantes de almas. No sólo acaban con la dignidad de sus amantes, sino que con cada uno de ellos se crea tal desidia en sus parejas que el diablo ya se ha ganado una nueva mascota.  Mad sigue con lo que estabas contando… y basta de interrupciones para dar discursitos de telediario de mediodía de cadena de bajo presupuesto que nadie ve. Creo que estamos hartos de escuchar ese tipo de idioteces en la televisión.

- Gracias. Pues al principio todo era normal. Él era encantador. Tampoco el chico más detallista del mundo, pero ese tipo de seducción me ha aburrido toda la vida.  Divertido, simpático, le caía bien a todo el mundo que le presentaba, cariñoso… Fue pasando el tiempo y comencé a ver detalles raros. Ataques de ira por que otro chico me mirase, no invitarme a sus cumpleaños, no coincidir apenas con sus conocidos. Pero bueno mucha gente prefiere esas famosas noches de chicos, o es un poco mas celosa.
El día en que noté que algo no iba bien fue en el que pude ver la jerarquía de su casa. Llevábamos ya bastante, pues ambos éramos bastante celosos con el asunto de meterse en casa del otro al segundo día. Para los dos era un paso importante, no presentábamos en casa a cualquiera. Ese día vi como trataba a su madre. En esa casa el cabeza de familia es el padre. Un escalón por debajo mi ex novio. Y la última en opinar es la madre. Un hijo único criado con una disciplina espartana en que el cariño de una mujer es un derecho a exigir. Cada vez que la pobre mujer opinaba de cualquier cosa, y había temas en que les enterraba en conocimiento, se reían de ella. Que si pedante por aquí, o no tienes ni idea, o no molestes… O la peor frase. Calla que está hablando tu hijo. Pero bueno yo que sabía. Él me explicó que su madre era una pesada y abrumaba alas visitas. A la cabeza no me vino nada parecido a machistas, sino un letrero en cuyo rótulo se leía que asco de maleducados en neón. Más tarde conocí bien a su madre, oro enterrado entre mierda en ese lupanar de opiniones vendidas al falo. Una mujer increíble. Si hablaba un hombre, perfecto. A mí no me decían nada. Al revés se mostraban respetuosos pues era la visita.

Más tarde empecé a escuchar ese bonito canto de pájaro de no tienes ni puta idea. Yo soy artista y mi ex economista, así que llegué a pensar que estaría diciendo cosas de nulo valor técnico. Como comprenderéis en ese momento inconscientemente, dejé de llevarle con mis amistades, pero más por no molestarles con nuestros numeritos que por otra cosa. Quizá no lo viese normal, pero tampoco era algo que pudiese tachar de ser realmente malo.



- Que asco de verdad. Como que me llamo Jean que no entiendo ese tipo de relaciones. Te acabas ahogando en la otra persona. Tener que pensar como una sola cabeza, no dejar que expreses aunque estés equivocada. Seguro que te soltaría basura del estilo de te digo que no quiero que digas esas cosas, por que quiero que seas perfecta.

- Justo. Alguna vez me dijo eso, Jean.

- Pues que se meta su perfección por el culo. Lo más imperfecto del mundo es un niñato ególatra que solo se ve el ombligo y solo escucha su voz. Y si es en boca de otros mejor.
Por favor sigue contando Moon.

- Como os decía pasamos a celebrar sus cumpleaños sin mí porque le iba a avergonzar. En esos cumpleaños, había ex novias suyas. No se si habría sido igual con ellas. De ser así no entiendo que harían allí. Prefiero no nombrar a semejante asqueroso. Pues este señorito no me dejaba apenas hablar con sus amigos, que alguno de ellos era majísimo y, como es normal, querían hablar de vez en cuando con la novia de uno de sus mejores amigos. No se si por celos, o porque realmente se avergonzaba de mí, cada vez que me llamaban por teléfono se encolerizaba llegando a tirar cosas contra el suelo. No me escandalizaba pues mi amiga Patri cada vez que discute con su novio le tira el móvil a dar. Siempre nos hemos reído de eso. Y, para no faltar a la verdad, él nunca me tiró el móvil jaja( me río por no llorar) .

-Mad, ( interrumpí) hace tiempo me contaste la historia entera y me figuro lo doloroso que estará siendo para ti. Cuéntales el final y se harán a la idea de todo lo que hubo entre medias. Lo digo porque te veo cada vez más triste.

- Me parece una gran idea. Porque no voy a arreglar nada y me estoy poniendo de los nervios. Cuando se lo conté a mis amigas me dio una crisis de ansiedad, y no me apetece terminar llamando a una ambulancia. 
Pues veréis minutos antes de dejarle definitivamente la cosa terminó desnuda en un ascensor yendo para el bajo desde el tercero (ahí fuera en mi descansillo). Cada vez que subía, el muy hijo de perra volvía a darle al B diciendo: Humíllate más, baja a tu nivel, al cero, a que todos vean como eres de verdad, una cerda.  Yo llorando, con el rímel corrido, sin nada de ropa intentando tapar lo que podía. Menos mal que no había ningún vecino la verdad.
A continuación llegaron las llamadas, las persecuciones….





- ¿Dónde vive semejante mierda de tío? Dijo Dead Richardson

- Ah no. Eso sí que no. Le contesté yo. Nada de atacar a conocidos. Y ella debe superarlo a su manera. Ya hablé el otro día de esto con ella, y no hay mejor paliza que el ignorar a un demente. Además, Jean y yo ya nos encargamos de asustarle para que no le de por hacer alguna locura ¿eh Jean? Jajaja. Ahora entenderás por que desnudamos a ese borracho en ese parking a las siete de la mañana y nos llevamos su ropa. La nota que le dí decía. Este es tu nivel, que todos vean lo cerdo que eres. Toca a quien estás pensando y verás lo que es divertirse de verdad. En ese momento no pude explicarte de que iba.

- Mad dijo Jean . ¿Te llegó a pegar?

- A diario. Como una niña tira contra el suelo sus muñecas cuando se cansa de ellas. Respondió ella. Pero esa vejación fue peor que todos los tortazos y patadas juntas. O mejor dicho, fue mejor que cada beso que me dió. Por que vi lo espinoso que puede ser un rosal mal cuidado por un padre deficiente mental y cavernícola. Lo mejor es que su padre jamás ha puesto la mano encima a su madre, la cual desde que me preguntó que había pasado no dirige la palabra al animalito de mi ex novio.
Me alegro por lo que hicisteis, os estaré eternamente agradecida.



- Yo también os lo agradezco.

-¿Y tú por que se lo agradeces Dead?

- Porque me conozco y se que no me habría controlado “domando” a ese sinvergüenza.
Así es como yo ayudo a los maltratadores de corazones que en algo aprecio.

 Y en la siguiente parte del capítulo se presenta a el miembro mas depravado de los Sinners (el llamado por el clan Fistting Coppola):

Y a propósito de un corazón maltratado por el mundo eso nos lleva a nuestro siguiente miembro de los Sinners...

miércoles, 27 de febrero de 2013

4. Mad Moon o la muerte dulce.



Con el incidente de Dead tan reciente preferí tranquilizar nuestras ansias de cambiar el mundo tan pronto. Las cosas deberían ir paso a paso. Por ahora las cosas habían ido rodadas, pero no me podía permitir errores ni más peripecias estrambóticas. 

Debido a mis alocuciones,  Jean y Dead empezaron a hermanarse en sentimientos frustrados de glorias frenadas por la crisis económica e inmaterial de Occidente. 
Yo seguía con mis dudas sobre las tendencias morales y el autocontrol de Dead. Tampoco quería pasarme tirando de sus riendas, a ver si iba a tirar demasiado y a cortarle las alas que le hacían especial. No quería moldear ese barro para quitarle su lado salvaje. No quería matar ese Pegaso de la fogosidad que atizaba las llamas de su corazón.

(Fotografía de Carlota Pinto. Imagen sujeta a derechos de autor)


Tenía que tratar el tema con mucho recelo.
Una de las medidas a tomar era quedar con él, ganarme su lealtad y trabajar desde dentro con sus conocidos. Pero la gente que le rodeaba en su trabajo etc… no los gamberros a los cuales ahora Dead odiaba. Le convencí que una venganza contra esos seres inferiores sería mancharse las manos para nada, ya que le tenían demasiado miedo como para intentar nada por dejar su grupo de espantapájaros de la cristiandad.
Dead nos presentó a su círculo más cercano de amigos y amigas de verdad.

Esto me llevó a conocer a la primera mujer del grupo. Una belleza mal cuidada por su ex pareja con un don para expresar emociones. La llamamos Mad Moon. Moon porque se parecía a una actriz y modelo conocida en el underground y las películas de terror como Sheri Moon y Mad porque cuando nuestro grupo se terminase de fundar y se fuese radicalizando ella iría mutando con él. Cuanto mas animales nos volviéramos, mas iría cambiando su carácter hacia una hidra con tres cabezas de crueldad, falta de empatía y disfrute del dolor ajeno. Era de esas personas que no era perversa porque no conocía la maldad. Hacía lo que le salía de dentro. Fuese bueno o malo, no se dejaba llevar por sentimientos oscuros, solo por lo que creía que debía hacer en cada momento.
Cada peldaño hacia el infierno que fuésemos dando, más se pervertiría su psique. Con ella empezó el primer molde de los Sinners. Ya seríamos suficientes para empezar el camino. 

Pero faltarían más por llegar...

En palabras de Dante: Oh vosotros los que entráis abandonad la esperanza. Muchos dirían eso de los Sinners cuando pasaran los meses, pero en ese momento era todo lo contrario.

Y a mí también me pasó lo contrario al pasar el umbral de ese piso.
Dead iba a una fiesta de unas amigas, y nos preguntó si le queríamos acompañar. Para Jean y para mí era un favor. Conocer modelos, chicas guapas, interesantes y deseosas de conversaciones mínimanente interesantes para salir de la trivialidad. Y gente normal y con sentido del humor que no las juzgase. Podrían reírse y disfrutar por unas horas antes de volver a sus vidas hambrientas de comida y emociones. Habíamos ido ya a algunos ágapes  pero esta vez  la fiesta quedaría en nuestro recuerdo.

Nos abrieron una puerta que daba a un pasillo pero en la que justo enfrente estaba la cocina. Dejamos allí la bebida y cosas para picar que llevábamos y seguimos por un pasillo de techos altos típico de antiguas casas de barrios aristocráticos hasta llegar a un salón. 
Entonces le vi. Allí estaba. Clavado en la pared como el Cristo a la madera de la vida humana desde su epifanía hasta el final de sus días. 



Verlo fue como un puñetazo de vicodina. Representaba el dolor, pero de una forma pausada. Como una muerte calmada por la morfina. Su autora lo había titulado la muerte dulce. Un lienzo de mariposas negras en relieve sombreado por muestras de rencor y odio hacia sentimientos auto destructivos. Esas mariposas que oscurecen corazones y se posan en esa esperanza, arrancando pétalo a pétalo de la pasión, polinizando con sufrimiento y desidia cada flor de la buena ventura. Me hacía visualizar en mi mente los mejores momentos de la nostalgia de mi olvido. 



                       (Detalle de obra de Carlota Pinto. Imagen sujeta a derechos de autor)



Me hacía reír de sufrimiento. Era la contraposición de obras que hacen llorar de felicidad. Me hizo sentir. Y eso era algo que no experimentaba desde hacía mucho. Alguien que ha desterrado el amor y los sentimientos románticos de su vida experimenta una ceguera de sensaciones y sensiblerías. Ya no siente el amor, pero se le desarrollan otras sensaciones. Puede llorar por una canción, o llegar a la catarsis por cosas como la obra de arte de la que hablamos. Y eso fue lo que me sucedió en ese instante. La pérdida de la fe en el amor es muy normal en esta sociedad psicológicamente enferma con complejo de Dios. Muchos seres inadecuados al sacrificio que es amar tratan los sentimientos como cuchillas de afeitar de usar y tirar. Para unos los cortes son tan necesarios para sentirse vivos como las caricias, los más cercanos a los hiperbóreos. Para los débiles al mínimo roce con el metal de la cuchilla sueltan la relación pues no conocen la lealtad y el amor a pesar de. Yo era de los primeros. Pero dejemos esto tema que no es necesario para la historia y refleja mi lado más celoso de ser desvelado. Este relato trata mas de mi bestia interior que de la indefensión.  

     
Como ya dije ese cuadro turbó mi ser hasta catapultarme a mis ideas sobre el futuro. 
Vi pasar mi futuro por delante de mis ojos . Les daría ideales a un puñado de jóvenes como yo. Algo en que creer y por lo que morir. Algo que cambiase sus interiores. Que les hiciese cometer actos en el nombre de esos ideales que jamás hubiesen pensado que serían capaces.

Estaba inmerso en este soliloquio en mi mente cuando entró ella. La autora del lienzo. Me fijé en que era muy atractiva. Llevaba un bonito vestido a rayas negras y blancas que marcaba su perfecta figura. Era como el código de barras de la sensualidad femenina. Una belleza fina, con porte aristocrático. Un atractivo  de clase,  sexy pero con estilo. Si no supiese que era la que había pintado ese cuadro con esas manos quizá la habría observado con otro tipo de mirada mas sucia. Habría dado un codazo a Dead y sonreído con cara de pillo. Pero al saber que ella sentía de esa manera para plasmar algo así para mí era etérea. Guapa sí, ciego nunca he sido. Pero estaba experimentando el síndrome de Sthendal. Algo tan bonito dañaba mis pupilas, una chica con esa creatividad y esa forma tan especial de expresarse era demasiado como para reducirla a un contorno y a un escote de escándalo. Eso seguía ahí y me gustaba verlo, pero no la veía solamente como mujer. La veía como un ser con la sensibilidad mas pura que había conocido. El interior y el alma más apta para mi fin.

Me contó su drama  esa noche, y admiré su fuerza a la vez que me apenaba su experiencia.
Más adelante nos contaría su historia a todos, (que será revelada en el siguiente capítulo) y comprenderían muchas cosas de su personalidad.

Ella en algún momento de su vida había sentido lo mismo que yo y lo había pintado. Ese rechazo de alguien que había amado de verdad, o ese sentirse diferente, había experimentado esa soledad estando acompañada. Ese desencanto de la sociedad que le rodeaba. 

Haría lo posible porque formase parte del clan. Y con ella empezaríamos nuestra cruzada contra los que nos hacían sentir inadaptados, contra lo que nos hacía daño, lo que nos punzaba las entrañas con punta de injusticia.


Semanas después nos enteramos de que había un antiguo pederasta en el edificio. Mad Moon vivía en el tercero b y este despojo en el primero de la misma letra. Hecho ideal para ver si mi concepto de familia que luchaba por el ideal de lo ecuánime y justo funcionaba. Por ahora disfrazaba mi plan con esos andrajosos ropajes de los justo. ¿Qué es la justicia? Un pretexto para la justificación. Mis actos siempre irían acompañados de un mensaje. Y de nuestra visión particular. De nuestros principios. De lo que nosotros considerábamos bueno. Pero esos engranajes de la idea de nosotros todavía no estaban totalmente sincronizados. Así que usaría la mujer ciega portadora de la balanza universal. La justicia considerada como la normal.

Todo el mundo odia a los pederastas. Y más la gente quemada por la llama del desencanto, la que cree que el mundo no le ha puesto donde debe. 

Comprobamos en la hemeroteca si era cierto y Moon nos dijo:
-Ahí está. Es él.
Había abusado de aproximadamente doce niños (que se supiese o se intuyese, pues algunos habían retirado las demandas llegando a tratos). El perfecto profesor suplente.

                                                    


Bien, tocaba planificar lo que llamaríamos  el "juicio".  Sería un sábado a las once de la noche.
No voy a adelantar más datos al lector, para no desvelar detalles y estropearle la lectura.

Llegó el sábado. Eran las diez y media de la noche. La prueba definitiva de si estaba listo para controlar un grupo de choque estaba aquí. La gloria o el abismo se abrían a mis pies. A Jean lo tenía perfectamente controlado, Dead estaba adoctrinado pero era un león en estado de doma, y Moon... aunque habíamos hablado y le había somatizado por completo pues algo en ella era un espejo de mí mismo (aunque fuese la parte humana) y había dicho que el pederasta merecía un escarmiento, no sabía como respondería, la conocía desde hacía poco. Pero suponía que respondería a mi llamada.
Me faltaban armas importantes como dinero, sexo, drogas... Pero como ya dije antes para mi guardia de corps no quería esas argucias. Eso lo dejaba para el resto. Ellos debían ser leales de por sí, para ello eran los elegidos para liderar el grupo.

Les hablé sobre la injusticia, el deber de poner de rodillas a seres que abusaban de personas con mentes sin formar, de los abusos de la sociedad, la falta de valores... 

Tenía mis tres arcángeles de la idealización de la humanidad a punto.
La fuerza de un hombre comienza en las raíces de su determinación. No iba a competir con mi otro yo todos los días para no convertirme en un ser insano.
En el Abel de la Biblia o el doctor Jekyll de la novela de la novela de Robert Louis Stevenson. Abel era la idea de la vagancia extrema y la dependencia en un ser superior para la supervivencia y Jekyll del complejo de Dios. Intentando aislar su supuesto lado malo para convertirse en una perfección vacía.
La sociedad se había empeñado en matar los instintos. Yo proponía hacer lo contrario. Hacer lo de lo visceral una virtud.
Como el Lucifer o el Prometeo del siglo XXI otorgaría a los míos la idea de la revolución. La llama de la superación.
Ante vosotros las sensaciones y desencantos de una generación olvidada. La muerte del ideal en uno mismo, en sus sueños, en su sino. La sociedad se había encargado de robar la esencia, la esperanza del ser humano, de desproveer de adrenalina a los habitantes de ciudades deshumanizadas por el poder.

Debía ilustrar de mis ideas a cada uno según sus circunstancias y para los fines que pudiesen realizar:

La falta de un padre en la infancia de Jean hacía que odiase a este educador felador de niños puber de una manera especial. Hurgué en esos sentimientos de falta de figura paterna, de las perversiones de su padre y del asco que daban los desviados.

Dead disfrutaba con el sufrimiento ajeno cuando creía que lo merecía. Con esfuerzo habíamos canalizado esa crueldad. Usé la ideología de Lavey de tratar mal a quien se lo merece y bien a quien no merece ser maltratado. Cuajó bien en su mente, pues Dead ya la había ido amueblando en esa dirección. Canalicé esa idea del odio cristianismo hacia la parodia del mismo. Desmitifiqué su ideal del mal. Hice que su satanismo pasase a ser un satanismo ateísta y no teísta. Debía creer en el concepto satanista, no en el mal como Dios. (El concepto satanista que no satánico es relativamente fácil de resumir: Hazte cargo de tus actos, de las consecuencias que de ellos se sustraen. Defiende al débil solo si quieres no por obligación. Y lo mas importante. Quiere al que te quiere, destruye al que te odia)

Y Moon en ese momento vital odiaba la figura del hombre maltratador. Del que abusa, del que se cree más que la persona que ama. O, en este caso, desea.

No voy a contar esos discursos pues no intento convencer al lector de nada, ni pretenden que me juzgue inocente.
Creí que era suficiente. Ya había insuflado el odio en sus hipotálamos.

Esa noche inventamos los nombres. Jean Genie, Dead Richardson, Mad Moon. Y a mí simplemente no se referirían con un nombre, no quería jugarme el pellejo con fallos de manual de policía.

Bajamos por las escaleras para no usar el ascensor, y fijándonos mucho en que no pasase nadie. Ropa de saldo comprada para la ocasión que después quemaríamos en el estudio de arte de Moon a las afueras. Guantes de látex, calcetines de los que se pone la gente en las piscinas que no llevan zapatillas y que nadan con ellos. Eso y mascarillas de disfraz de dentista o médico debajo de los pasamontañas negros. Y para dar rasgos macabros y producir terror en nuestro asqueroso enemigo, máscaras de los médicos de la Edad Media. Esos que trataban la peste. Los que parecen caretas pene para producirle el mismo terror al falo que él había hecho tener a críos inocentes.
Esas máscaras las había comprado en Venecia años antes por poco dinero. 






Los demás elementos de nuestro atuendo fueron comprados en un mercadillo del extra radio, pagado en metálico y que después sería incinerado en la fragua de la muerte de las pruebas castigadoras de la lujuria. En la incineradora del tío de Moon en las afueras. Ella tenía unas llaves pues a veces exponía allí sus obras o daba fiestas usando ese lugar como galería de arte.


Jean llamó a la puerta diciendo que era el administrador de la finca con la cabeza mirando al suelo, haciendo que comprobaba la seguridad de la puerta. Mad Moon nos había comentado que este hombre era muy confiado.
Ella esperaba nerviosa, Dead llevaba una mochila y yo observaba todo. Los tres estábamos situados en la escalera.

Parecía que me viese desde fuera como en un viaje astral, apostado en una columna tras la casa de un desalmado temblando de cabeza a pies. Todo mi cuerpo se estremecía. Había partes de éste que estaba notando por primera vez. No sabía ni que existían. Sudores fríos recorrían mi nunca. Pensativo, el tiempo parecía no pasar. Los latidos de mi corazón marcaban  segundos eternos. Este metrónomo natural delimitaba el principio o el fin de mis sueños de libertad.

Advertía que era la primera vez que algo me apasionaba de verdad. Esa pasión que mantiene viva un alma. Puede que una pasión enfermiza, pero al fin y al cabo la mía. Había estudiado, tenía hobbies y trabajaba, pero jamás nada me había llenado tanto como para que se entumeciesen mis extremidades ni se estremecieran así mis sentidos. El agarrotamiento de un nudo en la garganta y la sequedad de una lengua que parecía anestesiada.


Era nuestro bautismo de sangre. A ese hombre le entregaríamos la manzana con el veneno de la violencia más pura.

                                        


Y allí estaba yo. A las puertas del laberinto del Minotauro de la dignitas humana con la espada de mi propia Temis sin ceguera pues la imparcialidad no existía en esa diosa de la justicia. Nosotros éramos jueces y verdugos. Ese maldito enfermo ladrón de inocencia pagaría cada juguete roto, cada lágrima derramada, cada desconfianza vitalicia, cada violado por esas manos peludas sin amor a lo más sagrado, y lo mas inofensivo, los niños. Seríamos amos y señores de nuestra verdad. Estableceríamos un orden propio, el nuestro. Por encima de cualquier ética, legalidad e incluso divinidad. Nos haríamos cargo de nuestro destino, de nuestras almas olvidadas. No responderíamos ante lógica, religión, o gobiernos. Responderíamos ante nuestro juicio mental. Y como ya dije antes el bien y el mal reside en cada uno de nosotros, y depende cual alimentes en cada ocasión se hará cargo del acto que cometas. No sabía si al entrar en ese piso nos adentraríamos en nuestra perdición o en la gloria que llenase nuestra existencia.

Ese enfermo pagaría sus aberraciones con moratones. El cuadro de Moon me inspiraba en este trabajo. Sacaría cada acto impuro de este impío con cada golpe, como cada mariposa negra se posaba en el que miraba ese lienzo arrebatándole la estabilidad momentánea de sus sentidos y después salían volando.


Como se dijo en escuelas antiguas la letra con sangre entra, en este caso los pecados con sangre saldrían.

El espantapájaros de la confianza infantil y Mefistófeles de las asociaciones de padres de alumnos del abrió la puerta. Jean irrumpió dentro y todos fuimos detrás del fan de Bowie. Había llegado momento en que al culpable le tocara pagar cada vejación contra un menor. Doce en total.

Diríamos en nuestras mentes al entrar en las casas en cada de nuestros actos (los juzgados solo oirían nuestras voces si no quedaba mas remedio): soy la mascarada de la equidad, soy el mal necesario. Introducir rituales era bueno para que el grupo se mantuviese unido, y para cambiar las creencias de mis sometidos por las que yo quisiese. Los ritos, favorecen ese cambio.

Al entrar, Dead tiró al suelo al "reo". Como ya dije, nuestro Minos particular llevaría a este hombre al primero de sus infiernos. Le amordazó rápidamente y le ató de manos piernas. Yo había elegido a Dead como el primer ejecutor, pues era el más diestro en este arte.
Al terminar de atarle, Dead me lo dejó, después de inyectarle un calmante que había conseguido pues su madre era ATS para que no gritase. El primer castigo sería el mío...
Cogí un cuchillo de su cocina, esperé unos instantes a que se adormilara y le hice ocho cortes en ocho de los dedos de las manos cercenándolos, y cuatro puñaladas en los genitales. Habían sido doce niños ( a dedo por niño), pero cuatro habían retirado su demanda quedando impune por esos delitos.

La sangre chorreaba por sus piernas dando paso al aborto de la masculinidad. Un olor dulce, como a vísceras, sangre, y algo que no sabría especificar se abría paso entre nosotros. No era desagradable en absoluto.

Los cortes de los dedos no dejaban de ser un símbolo, pero el ataque a los genitales tenía un fin. La siega de sus penetraciones contra la pubertad. Con ese arma cortaba esa guadaña fálica punzante que tantas vidas representadas en sueños de amor e inocencia había matado.

A él le mantendríamos con vida si es que no se desangraba. Gracias a la duda de si viviría o no me di cuenta de que hasta entonces había reclutado de forma visceral. Ahora necesitaba una persona con conocimientos de enfermería y medicina, pues aunque la madre de Dead fuese ATS, ese tipo de preguntas de un hijo a su madre podría delatarnos en el futuro.Y a poder ser otra con propiedades de gran superficie que podrían ser una casa con finca grande, rancho o algo similar para ir aislando a mis súbditos aunque fuese por pequeñas temporadas e ir dando forma a sus psiques a mi antojo como un alfarero juega con el barro.

En el fondo deseaba que ese enfermo mental viviese. Quería que experimentase el sufrimiento de saber que su hombría había desaparecido. Ya no se sentiría más que los menores a los que había atacado.

Moon, y Jean la emprendieron a golpes con él. Primero Jean le propinó una patada en la cara, y varias en los costados. Moon le propinó una serie de puñetazos. Moon y yo nos apartamos y fuimos al baño con nuestro reo. Allí sucedieron cosas que quedaron entre esos muros y nosotros, o por lo menos por ahora.

A continuación le cogieron dinero y su reloj de oro para que pareciese un robo de unos desequilibrados.
Desmantelaron la casa y llenaron de caos ese piso. Detrás de cuadros había mucho dinero, primeros fondos para gastos del clan...


                                           

Dead me había sorprendido. No se había extralimitado, funcionaba el trabajo que mi persona había realizado en su cabeza. 

Moon no había sido menos en mi orgullo, había estado realmente la altura de las circunstancias.

Y Jean ya era para mí como mi sombra, no había dudado de él en ningún momento.

Salimos de allí con normalidad. 
Llegamos a casa de Moon, donde metimos todo en varias bolsas, como si fuésemos a tirar restos de una juerga con bebidas espirituosas y comida por doquier. Salimos como si fuésemos a quemar la noche por los bares pero realmente fuimos a la sala de exposiciones ambulante de Moon (el crematorio de su tío) a quemar los artilugios que habían sido testigo de nuestros pecados. Metimos todo lo que nos pareció en el crematorio, esperamos un rato analizando lo que había pasado y… parecería un truco de un ilusionista con el que tendríamos un  lance en el futuro. Magia, pruebas que desaparecían.

Al terminar de quemar todo le dimos dinero a un mendigo para que llamase al teléfono de emergencias. Se lo dijo Jean con el único pasamontañas que quedaba puesto,  para no poder ser identificado. Moon lo quemaría días después.


Había pasado esa prueba como líder. Y en ese momento me prometí a mí mismo que sería la única vez que manchase mis propias manos. Ya se verá si cumpliría esa promesa...







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