En lugar de
enfadarse, Pete me abrazó riendo como una hiena en celo. (Tenía que tener
cuidado, pues es posible que así fuese).
Él pensaba que
la satisfacción es la muerte del deseo. Eso me salvaba. No se si se metería el
pene entre las piernas poniéndose ropa de mujer o coqueteaba con hombres sin
llegar a consumar. Pero yo notaba que jugaba en esa delgada línea de su
sexualidad sin dejar de ser heterosexual. O por lo menos eso creía yo, sin
llegar a importarme demasiado.
Lo del corte en
la espalda le había excitado y se notaba, era un sádico enfermo. Solo me faltaba
averiguar si Jean era de la misma naturaleza. De ser así sería fácil amaestrar
su voluntad con regalitos especiales como amiguitas sadomasoquistas, pero
prefería que su inocencia no fuese solo un espejismo. El colmo de la decadencia
(un maníaco sexual) no me gustaba para primer discípulo y principal
lugarteniente. El primero debía ser puro.
Pete trajo una
botella de Jack y comenzamos a libar mas que las abejas y los apicultores de
todos los panales de la baja California juntos. Este tipo no era tan estúpido
como parecía, sabía salir de situaciones difíciles. Había quedado como un
cobarde y yo había demostrado ser superior, pero astucia no le faltaba. Podría
haber sido bastante peor para él.
-¿Conoces el
juego de rol creativo?. Me preguntó con un chupito de Jack Daniel`s en la mano.
-Jugar a
disfrazarme de elfo y tirarme por terraplenes con un carcaj no es lo mío.
Intentaba
caerle bien para acercarme a mi presa. La situación puede recordar a esa en la
cual uno intenta agradar a las amigas de la chica que le atrae. Tenía claro que
había venido a por Jean. Necesitaba organizar mi clan para ejecutar mi obra
cuanto antes.
-Jajaja- rió.
No hombre no. Hay muchas clases de juegos. Por ejemplo hay uno en que se fingen
crímenes, pero sin víctimas reales. Es el preferido de Jean. Dice que no es
nada raro, es solo arte. Una performance. Así se inspira para escribir sus
partes de guitarra.
En ese momento
supe que había encontrado a mi segundo. Alguien capaz de hacer algo así como
fantasía haría todo lo que dijese cuando me hiciese con sus anhelos. Cuando
fagocitase su aquiescencia moral. Necesitaba la aguja del consentimiento de su
ser, como el diabético necesita la insulina.
-Digamos que no juego con nenucos, pero parece
interesante.
- Eres
realmente gracioso. Todavía no se tu nombre. Podríamos llegar a ser verdaderos
colegas.
Lo dudo
(pensé). Le di un nombre falso y me dispuse a ganarme mi osito de feria por el
que había venido a jugar, mi querido Jean Genie.
Antes de
asegurarme de que habría un ambiente pacífico y agradable para todos y dejar a
mis amigos a solas con Pete les expliqué una versión dulce de lo que había
ocurrido. Les dije que me había cortado porque el alcohol había actuado por mí
y no era perfectamente consciente de lo que hacía, y era una especie de broma.
El susto de ver a Pete fuera de su ser me había hecho volver en mí. (Por
supuesto que eso era mentira como estará pensando el lector y puede estar muy
tranquilo. En este relato no se pretende engañarle, se pretende que se una a mi
clan como mi sucesor y purgador de pecados y errores, por eso todo se le
explica de la forma en que lo haría el Dios omnisciente de esta historia si que
hay uno. Por ello confío en que el lector es una persona equilibrada y sabe
distinguir entre el bien y el mal. También debe tener una personalidad definida
y unos principios propios. Ser racional. Me da igual que sea buena o mala
persona, eso depende de uno mismo. Lo intolerable es que se deje influenciar
por este relato. De darse cuenta de que está siendo así, el lector mismo debe
soltar este documento y deshacerse de él).
Solté ese
embuste pues siempre me ha gustado separar mis dos mundos. El mío del de mis
conocidos. Y más si no son aptos para el clan. Separar las dos partes de mí. El
yo exterior (la persona) del yo interior (la bestia). Las emociones de los
instintos. En aquella época todavía se podía decir que ambas partes encajaban
bien.
Una vez
verbalizado el discurso del falso beodo fui a hablar con Mr Genie. Estaba allí
de pie observándome como quien mira un titán. Y como el Polifemo que era para
sus ojos yo le iba a dar el gigante que
me pedía.
Imagino que
sería la primera vez que veía a alguien enfrentarse a Pete y mucho menos
dejarle de cobarde. Al acercarme allí ya había apartado sus ojos de mí y estaba
hablando con un ejemplar de mujer muy atractiva. Por lo visto era la bajista de
la banda, me sería fácil atraer a esta mujer hacia mí. Pero no, debía
centrarme. Yo no venía a estos conciertos a flirtear. Debía dejar a esta
valquiria para más tarde.
-Hola Jean.
-Hola y gracias
por haberme defendido- me dijo tembloroso y con timidez. Tan solo un hilillo de
voz salió de su sensual y carnosa boca.
-Solo he dicho
lo que pensaba. Tienes verdadero talento. Es como si pudiese sentir tus
emociones al escribir tus dos canciones. (Sin duda las mejores del semi -
álbum)
Le solté el
discurso que sabía que quería escuchar sobre Misfit. Una diatriba sobre el
desencanto de la sociedad, el vacío espiritual y moral que abundaba, la tríada
de corrupción de banqueros, políticos y sindicatos que asolaba el país, los
inadaptados que se multiplicaban en una economía en declive insolidario, la
eliminación de la clase media motor de los pueblos y de la falta de confianza y
oportunidades para el futuro que es la juventud. Las televisiones absorbían el
tiempo y los sueños de niños mujeres y hombres. Programas sin esencia ninguna o
debates estúpidos sobre política. Se había conseguido tirar las pirámides del
librepensamiento. Pan y circo. Nada como ganar un mundial de fútbol para
controlar a una masa por unos meses. Se emasculaban los sistemas morales de los
individuos con programas de corazón... un verdadero asco de panorama.
Con Puppets in
the junk room me esforcé más y dejé de soltar clichés por la boca e intenté
ahondar en que traumas tenía Jean con preguntas afiladas no para hacer daño,
sino para cortar las barreras de su retraimiento.
- Jean sobre tu
otra canción Puppets... Me gustaría saber que intentabas expresar con ella que
la motivó.
-Puppets in the
junk room no trata exactamente de lo que te dijo Pete. No tiene nada que ver
con despertar la infancia, nunca escucha y no se entera de nada. Nunca se ha
preocupado de mis motivaciones como estás haciendo tú. De hecho, nadie lo hizo
jamás. Solo se preocupan de la parte artística, de la escenografía y de que las
letras sean lo mas grotescas posibles para llamar la atención. A veces me
aburro.
La canción
quiere recordar todos aquellos traumas, problemas o gente que pasó por nuestra
vida y que nos acompañan de la niñez o adolescencia hasta la edad adulta. A
veces los ignoramos, pero siempre acaban renaciendo persiguiéndonos por los
caminos tortuosos del subconsciente. Un sueño, un recuerdo... Esas son sus
manifestaciones, como un demonio poseyendo nuestras cabezas.
-¿Quieres hablar de ello?
-No hablo de eso desde hace años, es un asunto
personal. Pero puedo explicarte ciertas frases del tema.
Y así lo hizo.
Estuvimos toda la noche y la mañana del día siguiente charlando. Era muy buen
conversador.
Puppets in the
junk room (marionetas en el trastero)
why do blank faces
has to frustrate this?
black heart, injuries
kidnapping of senses
Puppets in the junk room
running without legs
how can we escape
from comdemnation of hell?
Get out get out
you throw me sand to eyes
dreams are forbidden
I wont cry out loud
get out
You are too far from your land
Woman of babylon: Dont explode
time will pass across the sun
clocks are broken on our road
When can I destroy your throne?
Couldnt I beat it before?
Look at me look at my eyes
every soldier has to load.
Get out get out
you throw me sand to eyes
dreams are forbidden
I wont cry out loud
get out
Its so hard to hear
how amazing they can be
for people like you and me
all thats left for us is fear
Maybe depression is near
People say puppets cant see
but believe me
with or without gears
eyes washed away with tears.
La noche siguiente
acabamos en su pequeño apartamento (Jean vivía en la capital para estudiar en
un apartamento pequeño él solo, su madre era de provincia. Lo poco que ganaba
con el grupo servía para pagarse parte de los gastos, pero por aquel entonces
necesitaba la ayuda de su madre para ir tirando). Terminamos la noche con dos
chicas, una era la bajista. Pero al contrario de lo que piensas yo me quedé con
la otra. Bueno eso antes de compartirlas. Con este buffet libre de curvas
comenzó una bonita amistad... o algo parecido.
Quedábamos
todos los sábados. Los viernes los dejábamos para otros amigos. En aquella
época quedaba con los de su grupo o los amigos de la universidad. Yo quería que
su confianza fuese creciendo, que se socializase. Y nunca he querido que los
miembros de mi clan fuesen infelices. Quería que reclutase a más miembros, una
familia de dos no era una familia.
Bebíamos,
íbamos a su apartamento a componer (al poco tiempo casi todas las letras de
Alices Pills eran nuestras).
Cuanto más
componíamos juntos más se iba creyendo su talento y mas protagonismo tenía en
la banda. Empezaban a ser realmente originales, y no una copia barata de grupos
de rock industrial de los 90. (A los seis meses de empezar a componer juntos
les fichó una discográfica, y eran teloneros de grupos indie conocidos en el
país). En cuanto a su carrera de publicidad le encontré unas prácticas bien
pagadas. Estaba fidelizando su afecto. No se puede decir que no tuviese ánimo
de lucro, pero es que además este chico me empezaba a caer bien.
Pasadas varias
semanas, con una amistad en ciernes, retomamos el tema de sus traumas. De sus
problemas guardados en el mueble de su corazón.
Hablamos otra
vez de la canción Puppets in the junk room para hacerle unos arreglos. Esto
empezó porque me quería contar algo relacionado con el tema y para facilitarle
las cosas le sugerí que retocáramos el tema. Así se relajaría y se abriría más.
Queríamos mandar un mensaje más amplio.
Mi idea era que
abriera su mente expresando rabia, y luego introducir el mensaje de que los
niños pueden ser los seres más crueles que andan sobre la faz de la tierra. Esa
inquisición en miniatura, esa guardia liliputiense que puede estrujar almas
como lo hacen con sus juguetes usados o sus cuadernos de pinta y colorea. Son
amaestrados bajo la idea de que lo diferente es el enemigo, lo extraño es caca
y cuando cumplen unos años a esa caca se le pone de sobrenombre pecado. Así crecen
y la cosa no cambia.
Esa era la
letra que debió ser desde el principio para estos fans de Alicia en el país de
las Maravillas. Ese sueño de Alicia de perseguir al conejo, de salir de su
madriguera para aceptarse a sí misma como era de verdad. Ese entrar a través
del espejo en la segunda parte de la novela (que poca gente conoce) para ver su
mundo interior, aprender de sí misma y así enfrentarse al mundo.
Jean
interrumpió esa reflexión. Habíamos hablado de política, de nuestras vivencias
más triviales, bromeado, charlado sobre viajes, antiguos amores, compartido
mujeres varias veces... Pero lo que venía ahora me hizo conocerle de verdad.
Aviso al lector que es un asunto desagradable.
-¿Puedo contarte algo? Es personal.
-Claro. Le dije. Le noté nervioso así que le
aconsejé lo típico. Tranquilo, tómate tu tiempo, para cuando quieras y no
tienes que contarme lo que no te haga sentirte cómodo.
-Es sobre que me hizo escribir la canción. Es
curioso que me cueste tanto hablar de ello, cuando hace tiempo iba de psicólogo
en psicólogo con esta retahíla.
-No te preocupes Jean. Soy todo oídos.
-Bien. La cosa comenzó a mis ocho años...
Mi vecina y yo
salíamos bajar a jugar al trastero cuando llovía, lo que mas nos gustaba era el
scalextric. Mi madre nos dejaba la llave y bajábamos solos. Era totalmente
seguro. En aquellos años vivíamos en una urbanización cerrada. De casa al
ascensor, del ascensor al trastero y viceversa. Solíamos estar allí horas,
olvidándonos del mundo exterior. Pero a veces estaba ocupado por mi padre.
Antes del primer conato de divorcio mi padre era mi mejor amigo, después de él
pasó a convertirse en un extraño.
Pues bien,
cuando estaba mi padre (el cual era una persona seria y muy estricta),
entreabríamos la puerta para ver que hacía. Ese nerviosismo de ser pillados
espiándole despertaba nuestra adrenalina… y eso a unos críos siempre les
encanta. Risas nerviosas, codazos… jajaja buenos tiempos. Mi padre iba allí o
eso decía a adelantar trabajo los fines de semana y a leer.
Desde la puerta
le veíamos mover un brazo… luego otro… y llevaba una toalla. No entendíamos
bien que trabajo adelantaba así, haciendo ejercicio. Luego sacaba sus bocetos
(aunque era fotógrafo siempre dibujaba antes lo que iba a plasmar en su
cámara). Nada extraño.
Al año siguiente
mis padres casi se divorcian. Por lo visto él la había engañado y había pegado
a una madre una E.T.S. (enfermedad de transmisión sexual). No se por que le
perdonaría , imagino que por mí y mi hermana pequeña.
Pasaron los
años, cinco exactamente y mi vecina pasó a ser mi primera novia. Bajábamos al
trastero sin permiso, pues habíamos copiado la llave una vez que se fueron de
viaje.
Íbamos allí y
ella jugaba con un mando que ya no era el del escalextric… algo un poco más
íntimo, ya me entiendes. Un beso por aquí, otro por allá… nada importante.
Uno de esos
días ella me dijo que le gustaría que empezase a hacer ejercicio, y nos
acordamos de las mancuernas de mi padre. Bajamos al trastero y abrimos unas
cuantas cajas buscándolas.
-Que tu padre
fuese un vigoréxico putero no es para tanto. Mira mi abuela tiene brazos de
camionero. Encima no hace ejercicio es así de gordita y le encantan los
hombres. (Le interrumpí ex profeso, pues una lágrima asomaba por su ojo
izquierdo. Si quería escuchar el final de la historia y que se abriese a mí,
debía tranquilizarle con alguna tontería graciosa).
-Jaja, que
idiota. (Me rogó que no le volviese a interrumpir y prosiguió).
Pues… abrimos
cajas. Que si la cuna de mi hermana, unos cuantos juguetes viejos, libros de
texto… esa no es.
Que si una
cubertería de plata para navidad… esa tampoco. Por fin dimos con ella. Dos
mancuernas, fotos de señoras desnudas, parecían cuerpos inertes sin vida…
Aunque mi padre fuese fotógrafo de moda ese podía ser su trabajo más artístico. Un momento… ¿un
vibrador? Pfff me dijo ella. Aunque era
pequeña estaba muy espabilada para su edad. Si vieses lo que usan mis padres… Y
de repente… recortes de periódico de exhumación de cuerpos y fotografías
grapadas a esos recortes de mi padre desnudo… copulando con esos cuerpos. En
otras salía otro señor al que mi padre fotografiaría. Y en otras ese otro señor
con mi padre. Mi vecina que ya no novia desde ese preciso momento salió
corriendo de allí. Yo me quedé pasmado mirando a la personificación del ridículo
plasmado en papel. Mi padre.
Los años
pasaron y me enteré de que esa ETS que mi padre le pegó a mi madre fue
transmitida por un ser sin vida. Bien en ese instante pensé mi padre,
personificación de estabilidad familiar y mi prototipo de ser viril era un puto
marica y un enfermo, y tal cual se lo grité a la nada que tenía delante y que
iba apoderándose de mí. ¡Marica, enfermo!.
Ilustración de:
(no era nada
personal, Jean no tenía nada en contra de este colectivo. Era la rabia del
momento y que a un niño de esa edad la palabra tolerancia no le suena de nada
como concepto y no usa expresiones como gay u homosexual precisamente. En mi
clan no habría tolerado ese tipo de pensamiento arcaico. Debíamos ser la nueva
generación del pensamiento) , Pero la
rabia no se diluía. Llegué a preguntarme si hacía pesas o se masturbaba cuando
le mirábamos.
Por supuesto mi
novia me dejó (no fui el único mi madre se divorció de mi padre), y todo el
colegio se enteró. Me llamaban el hijo del doctor Frankenstein y me dieron
palizas durante meses, hasta que me cambié de casa y colegio.
Mi padre al año
de firmar el divorcio apareció colgado en el trastero. De su amigo y compañero
de fetiches enfermizos nunca supimos nada.
Pues de eso
trata mi canción.
-Vaya Jean, lo
siento.
-No pasa nada.
Un psicólogo me trató y me dijo que expresase mi ira mediante el arte. De ahí
mis performances de muñecos y mi pasión por la guitarra, algo bueno me dejó.
-Sin estas
vivencias no sería lo que soy hoy.
Pude ver que
estaba a punto de desvanecerse y le abracé fuerte. Jean empezó a llorar con una
desesperación interior que no he vuelto a ver, y he visto muchas cosas. Me
apretó contra su pecho.
Me lo había
ganado. Jean Genie ya era mío.




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