lunes, 4 de febrero de 2013

Continuación de 2. Jean Genie o marionetas en el trastero.



En lugar de enfadarse, Pete me abrazó riendo como una hiena en celo. (Tenía que tener cuidado, pues es posible que así fuese).
Él pensaba que la satisfacción es la muerte del deseo. Eso me salvaba. No se si se metería el pene entre las piernas poniéndose ropa de mujer o coqueteaba con hombres sin llegar a consumar. Pero yo notaba que jugaba en esa delgada línea de su sexualidad sin dejar de ser heterosexual. O por lo menos eso creía yo, sin llegar a importarme demasiado.






Lo del corte en la espalda le había excitado y se notaba, era un sádico enfermo. Solo me faltaba averiguar si Jean era de la misma naturaleza. De ser así sería fácil amaestrar su voluntad con regalitos especiales como amiguitas sadomasoquistas, pero prefería que su inocencia no fuese solo un espejismo. El colmo de la decadencia (un maníaco sexual) no me gustaba para primer discípulo y principal lugarteniente. El primero debía ser puro.


Pete trajo una botella de Jack y comenzamos a libar mas que las abejas y los apicultores de todos los panales de la baja California juntos. Este tipo no era tan estúpido como parecía, sabía salir de situaciones difíciles. Había quedado como un cobarde y yo había demostrado ser superior, pero astucia no le faltaba. Podría haber sido bastante peor para él.



-¿Conoces el juego de rol creativo?. Me preguntó con un chupito de Jack Daniel`s en la mano.

-Jugar a disfrazarme de elfo y tirarme por terraplenes con un carcaj no es lo mío.
Intentaba caerle bien para acercarme a mi presa. La situación puede recordar a esa en la cual uno intenta agradar a las amigas de la chica que le atrae. Tenía claro que había venido a por Jean. Necesitaba organizar mi clan para ejecutar mi obra cuanto antes.

-Jajaja- rió. No hombre no. Hay muchas clases de juegos. Por ejemplo hay uno en que se fingen crímenes, pero sin víctimas reales. Es el preferido de Jean. Dice que no es nada raro, es solo arte. Una performance. Así se inspira para escribir sus partes de guitarra.
En ese momento supe que había encontrado a mi segundo. Alguien capaz de hacer algo así como fantasía haría todo lo que dijese cuando me hiciese con sus anhelos. Cuando fagocitase su aquiescencia moral. Necesitaba la aguja del consentimiento de su ser, como el diabético necesita la insulina.

 -Digamos que no juego con nenucos, pero parece interesante.

- Eres realmente gracioso. Todavía no se tu nombre. Podríamos llegar a ser verdaderos colegas.

Lo dudo (pensé). Le di un nombre falso y me dispuse a ganarme mi osito de feria por el que había venido a jugar, mi querido Jean Genie.


Antes de asegurarme de que habría un ambiente pacífico y agradable para todos y dejar a mis amigos a solas con Pete les expliqué una versión dulce de lo que había ocurrido. Les dije que me había cortado porque el alcohol había actuado por mí y no era perfectamente consciente de lo que hacía, y era una especie de broma. El susto de ver a Pete fuera de su ser me había hecho volver en mí. (Por supuesto que eso era mentira como estará pensando el lector y puede estar muy tranquilo. En este relato no se pretende engañarle, se pretende que se una a mi clan como mi sucesor y purgador de pecados y errores, por eso todo se le explica de la forma en que lo haría el Dios omnisciente de esta historia si que hay uno. Por ello confío en que el lector es una persona equilibrada y sabe distinguir entre el bien y el mal. También debe tener una personalidad definida y unos principios propios. Ser racional. Me da igual que sea buena o mala persona, eso depende de uno mismo. Lo intolerable es que se deje influenciar por este relato. De darse cuenta de que está siendo así, el lector mismo debe soltar este documento y deshacerse de él).

Solté ese embuste pues siempre me ha gustado separar mis dos mundos. El mío del de mis conocidos. Y más si no son aptos para el clan. Separar las dos partes de mí. El yo exterior (la persona) del yo interior (la bestia). Las emociones de los instintos. En aquella época todavía se podía decir que ambas partes encajaban bien.

Una vez verbalizado el discurso del falso beodo fui a hablar con Mr Genie. Estaba allí de pie observándome como quien mira un titán. Y como el Polifemo que era para sus ojos yo le iba a dar el gigante  que me pedía.

Imagino que sería la primera vez que veía a alguien enfrentarse a Pete y mucho menos dejarle de cobarde. Al acercarme allí ya había apartado sus ojos de mí y estaba hablando con un ejemplar de mujer muy atractiva. Por lo visto era la bajista de la banda, me sería fácil atraer a esta mujer hacia mí. Pero no, debía centrarme. Yo no venía a estos conciertos a flirtear. Debía dejar a esta valquiria para más tarde.

-Hola Jean.

-Hola y gracias por haberme defendido- me dijo tembloroso y con timidez. Tan solo un hilillo de voz salió de su sensual y carnosa boca.
-Solo he dicho lo que pensaba. Tienes verdadero talento. Es como si pudiese sentir tus emociones al escribir tus dos canciones. (Sin duda las mejores del semi - álbum)

Le solté el discurso que sabía que quería escuchar sobre Misfit. Una diatriba sobre el desencanto de la sociedad, el vacío espiritual y moral que abundaba, la tríada de corrupción de banqueros, políticos y sindicatos que asolaba el país, los inadaptados que se multiplicaban en una economía en declive insolidario, la eliminación de la clase media motor de los pueblos y de la falta de confianza y oportunidades para el futuro que es la juventud. Las televisiones absorbían el tiempo y los sueños de niños mujeres y hombres. Programas sin esencia ninguna o debates estúpidos sobre política. Se había conseguido tirar las pirámides del librepensamiento. Pan y circo. Nada como ganar un mundial de fútbol para controlar a una masa por unos meses. Se emasculaban los sistemas morales de los individuos con programas de corazón... un verdadero asco de panorama.

Con Puppets in the junk room me esforcé más y dejé de soltar clichés por la boca e intenté ahondar en que traumas tenía Jean con preguntas afiladas no para hacer daño, sino para cortar las barreras de su retraimiento.

- Jean sobre tu otra canción Puppets... Me gustaría saber que intentabas expresar con ella que la motivó.

-Puppets in the junk room no trata exactamente de lo que te dijo Pete. No tiene nada que ver con despertar la infancia, nunca escucha y no se entera de nada. Nunca se ha preocupado de mis motivaciones como estás haciendo tú. De hecho, nadie lo hizo jamás. Solo se preocupan de la parte artística, de la escenografía y de que las letras sean lo mas grotescas posibles para llamar la atención. A veces me aburro.
La canción quiere recordar todos aquellos traumas, problemas o gente que pasó por nuestra vida y que nos acompañan de la niñez o adolescencia hasta la edad adulta. A veces los ignoramos, pero siempre acaban renaciendo persiguiéndonos por los caminos tortuosos del subconsciente. Un sueño, un recuerdo... Esas son sus manifestaciones, como un demonio poseyendo nuestras cabezas.

 -¿Quieres hablar de ello?

 -No hablo de eso desde hace años, es un asunto personal. Pero puedo explicarte ciertas frases del tema.
Y así lo hizo. Estuvimos toda la noche y la mañana del día siguiente charlando. Era muy buen conversador.







Puppets in the junk room (marionetas en el trastero)

why do blank faces
has to frustrate this?
black heart, injuries
kidnapping of senses

Puppets in the junk room
running without legs
how can we escape
from comdemnation of hell?




Get out get out
you throw me sand to eyes
dreams are forbidden
I wont cry out loud
get out

You are too far from your land
Woman of babylon: Dont explode
time will pass across the sun
clocks are broken on our road


When can I destroy your throne?
Couldnt I beat it before?
Look at me look at my eyes
every soldier has to load.

Get out get out
you throw me sand to eyes
dreams are forbidden
I wont cry out loud
get out


Its so hard to hear
how amazing they can be
for people like you and me
all thats left for us is fear

Maybe depression is near
People say puppets cant see
but believe me
with or without gears
eyes washed away with tears.


 La noche siguiente acabamos en su pequeño apartamento (Jean vivía en la capital para estudiar en un apartamento pequeño él solo, su madre era de provincia. Lo poco que ganaba con el grupo servía para pagarse parte de los gastos, pero por aquel entonces necesitaba la ayuda de su madre para ir tirando). Terminamos la noche con dos chicas, una era la bajista. Pero al contrario de lo que piensas yo me quedé con la otra. Bueno eso antes de compartirlas. Con este buffet libre de curvas comenzó una bonita amistad... o algo parecido.
Quedábamos todos los sábados. Los viernes los dejábamos para otros amigos. En aquella época quedaba con los de su grupo o los amigos de la universidad. Yo quería que su confianza fuese creciendo, que se socializase. Y nunca he querido que los miembros de mi clan fuesen infelices. Quería que reclutase a más miembros, una familia de dos no era una familia.
Bebíamos, íbamos a su apartamento a componer (al poco tiempo casi todas las letras de Alices Pills eran nuestras).


Cuanto más componíamos juntos más se iba creyendo su talento y mas protagonismo tenía en la banda. Empezaban a ser realmente originales, y no una copia barata de grupos de rock industrial de los 90. (A los seis meses de empezar a componer juntos les fichó una discográfica, y eran teloneros de grupos indie conocidos en el país). En cuanto a su carrera de publicidad le encontré unas prácticas bien pagadas. Estaba fidelizando su afecto. No se puede decir que no tuviese ánimo de lucro, pero es que además este chico me empezaba a caer bien.
Pasadas varias semanas, con una amistad en ciernes, retomamos el tema de sus traumas. De sus problemas guardados en el mueble de su corazón.

Hablamos otra vez de la canción Puppets in the junk room para hacerle unos arreglos. Esto empezó porque me quería contar algo relacionado con el tema y para facilitarle las cosas le sugerí que retocáramos el tema. Así se relajaría y se abriría más. Queríamos mandar un mensaje más amplio.
Mi idea era que abriera su mente expresando rabia, y luego introducir el mensaje de que los niños pueden ser los seres más crueles que andan sobre la faz de la tierra. Esa inquisición en miniatura, esa guardia liliputiense que puede estrujar almas como lo hacen con sus juguetes usados o sus cuadernos de pinta y colorea. Son amaestrados bajo la idea de que lo diferente es el enemigo, lo extraño es caca y cuando cumplen unos años a esa caca se le pone de sobrenombre pecado. Así crecen y la cosa no cambia.
Esa era la letra que debió ser desde el principio para estos fans de Alicia en el país de las Maravillas. Ese sueño de Alicia de perseguir al conejo, de salir de su madriguera para aceptarse a sí misma como era de verdad. Ese entrar a través del espejo en la segunda parte de la novela (que poca gente conoce) para ver su mundo interior, aprender de sí misma y así enfrentarse al mundo.






Jean interrumpió esa reflexión. Habíamos hablado de política, de nuestras vivencias más triviales, bromeado, charlado sobre viajes, antiguos amores, compartido mujeres varias veces... Pero lo que venía ahora me hizo conocerle de verdad. Aviso al lector que es un asunto desagradable.

 -¿Puedo contarte algo? Es personal.

 -Claro. Le dije. Le noté nervioso así que le aconsejé lo típico. Tranquilo, tómate tu tiempo, para cuando quieras y no tienes que contarme lo que no te haga sentirte cómodo.

 -Es sobre que me hizo escribir la canción. Es curioso que me cueste tanto hablar de ello, cuando hace tiempo iba de psicólogo en psicólogo con esta retahíla.

 -No te preocupes Jean. Soy todo oídos.

 -Bien. La cosa comenzó a mis ocho años...
Mi vecina y yo salíamos bajar a jugar al trastero cuando llovía, lo que mas nos gustaba era el scalextric. Mi madre nos dejaba la llave y bajábamos solos. Era totalmente seguro. En aquellos años vivíamos en una urbanización cerrada. De casa al ascensor, del ascensor al trastero y viceversa. Solíamos estar allí horas, olvidándonos del mundo exterior. Pero a veces estaba ocupado por mi padre. Antes del primer conato de divorcio mi padre era mi mejor amigo, después de él pasó a convertirse en un extraño.
Pues bien, cuando estaba mi padre (el cual era una persona seria y muy estricta), entreabríamos la puerta para ver que hacía. Ese nerviosismo de ser pillados espiándole despertaba nuestra adrenalina… y eso a unos críos siempre les encanta. Risas nerviosas, codazos… jajaja buenos tiempos. Mi padre iba allí o eso decía a adelantar trabajo los fines de semana y a leer.
Desde la puerta le veíamos mover un brazo… luego otro… y llevaba una toalla. No entendíamos bien que trabajo adelantaba así, haciendo ejercicio. Luego sacaba sus bocetos (aunque era fotógrafo siempre dibujaba antes lo que iba a plasmar en su cámara). Nada extraño.
Al año siguiente mis padres casi se divorcian. Por lo visto él la había engañado y había pegado a una madre una E.T.S. (enfermedad de transmisión sexual). No se por que le perdonaría , imagino que por mí y mi hermana pequeña.
Pasaron los años, cinco exactamente y mi vecina pasó a ser mi primera novia. Bajábamos al trastero sin permiso, pues habíamos copiado la llave una vez que se fueron de viaje.
Íbamos allí y ella jugaba con un mando que ya no era el del escalextric… algo un poco más íntimo, ya me entiendes. Un beso por aquí, otro por allá… nada importante.
Uno de esos días ella me dijo que le gustaría que empezase a hacer ejercicio, y nos acordamos de las mancuernas de mi padre. Bajamos al trastero y abrimos unas cuantas cajas buscándolas.
-Que tu padre fuese un vigoréxico putero no es para tanto. Mira mi abuela tiene brazos de camionero. Encima no hace ejercicio es así de gordita y le encantan los hombres. (Le interrumpí ex profeso, pues una lágrima asomaba por su ojo izquierdo. Si quería escuchar el final de la historia y que se abriese a mí, debía tranquilizarle con alguna tontería graciosa).

-Jaja, que idiota. (Me rogó que no le volviese a interrumpir y prosiguió).
Pues… abrimos cajas. Que si la cuna de mi hermana, unos cuantos juguetes viejos, libros de texto… esa no es.
Que si una cubertería de plata para navidad… esa tampoco. Por fin dimos con ella. Dos mancuernas, fotos de señoras desnudas, parecían cuerpos inertes sin vida… Aunque mi padre fuese fotógrafo de moda ese podía ser su  trabajo más artístico. Un momento… ¿un vibrador? Pfff  me dijo ella. Aunque era pequeña estaba muy espabilada para su edad. Si vieses lo que usan mis padres… Y de repente… recortes de periódico de exhumación de cuerpos y fotografías grapadas a esos recortes de mi padre desnudo… copulando con esos cuerpos. En otras salía otro señor al que mi padre fotografiaría. Y en otras ese otro señor con mi padre. Mi vecina que ya no novia desde ese preciso momento salió corriendo de allí. Yo me quedé pasmado mirando a la personificación del ridículo plasmado en papel. Mi padre.


Los años pasaron y me enteré de que esa ETS que mi padre le pegó a mi madre fue transmitida por un ser sin vida. Bien en ese instante pensé mi padre, personificación de estabilidad familiar y mi prototipo de ser viril era un puto marica y un enfermo, y tal cual se lo grité a la nada que tenía delante y que iba apoderándose de mí. ¡Marica, enfermo!. 




              Ilustración de:
http://lasilustracionesdepoppins.blogspot.com.es/?m=1                            

(no era nada personal, Jean no tenía nada en contra de este colectivo. Era la rabia del momento y que a un niño de esa edad la palabra tolerancia no le suena de nada como concepto y no usa expresiones como gay u homosexual precisamente. En mi clan no habría tolerado ese tipo de pensamiento arcaico. Debíamos ser la nueva generación del pensamiento) ,  Pero la rabia no se diluía. Llegué a preguntarme si hacía pesas o se masturbaba cuando le mirábamos.
Por supuesto mi novia me dejó (no fui el único mi madre se divorció de mi padre), y todo el colegio se enteró. Me llamaban el hijo del doctor Frankenstein y me dieron palizas durante meses, hasta que me cambié de casa y colegio.
Mi padre al año de firmar el divorcio apareció colgado en el trastero. De su amigo y compañero de fetiches enfermizos nunca supimos nada.
Pues de eso trata mi canción.

-Vaya Jean, lo siento.

-No pasa nada. Un psicólogo me trató y me dijo que expresase mi ira mediante el arte. De ahí mis performances de muñecos y mi pasión por la guitarra, algo bueno me dejó.

-Sin estas vivencias no sería lo que soy hoy.

Pude ver que estaba a punto de desvanecerse y le abracé fuerte. Jean empezó a llorar con una desesperación interior que no he vuelto a ver, y he visto muchas cosas. Me apretó contra su pecho.
Me lo había ganado. Jean Genie ya era mío.

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